Esta foto de autor desconocido está bajo licencia CC BY-SA-NC
La ciencia que no se cuenta, no cuenta. Esta frase recoge uno de los principales objetivos que perseguimos quienes nos dedicamos a la investigación científica: contar lo que descubrimos, explicar lo que entendemos y lo que no, compartir avances y fracasos. Todo ello lo hacemos a través de las publicaciones científicas, es decir, a través de artículos que aparecen publicados en alguna de las muchas revistas especializadas disponibles.
Para que se publiquen deben pasar el filtro de calidad que representa la evaluación entre pares: la revisión altruista, no remunerada, realizada por otros científicos del campo en cuestión, que no está exenta de problemas. De hecho, cualquier investigador que haya intentado explicar cómo funciona nuestro sistema de publicaciones científicas a personas ajenas al mundo de la investigación se habrá encontrado con caras de asombro, sorpresa, incomprensión y hasta de mofa.
Leer "Intentando mejorar el sistema actual de las publicaciones científicas: habrá que leerse los artículos", por Lluís Montoliu; investigador científico del CSIC, Centro Nacional de Biotecnología (CNB - CSIC), 05/08/2024, en theconversation.com

Totalmente de acuerdo con el mensaje del artículo: la ciencia necesita contarse para que realmente impacte. Del mismo modo, el arte urbano puede ser un vehículo increíble para transmitir ideas, y herramientas como este graffiti maker permiten crear diseños llamativos sin ser expertos.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo: la ciencia necesita ser contada para tener impacto. Algo similar ocurre con el diseño arquitectónico: si no se visualiza bien, pierde fuerza. Por eso me parece tan útil contar con un ArchOne AI que transforma ideas en imágenes claras y persuasivas.
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