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| Imagen creada con Gemini |
La infraestructura que hace posible la ciencia no está separada de la ciencia misma. Para aprovechar los beneficios de la investigación en la era moderna, esa infraestructura debe recibir apoyo y mantenerse para el futuro.
La investigación científica global depende de la infraestructura de información para impulsar el descubrimiento científico, los avances médicos y la formulación de políticas basadas en la evidencia. Sin embargo, los repositorios de datos, los servicios de gestión de activos digitales y los sistemas de preservación que garantizan la apertura y el acceso a los datos de investigación suelen pasarse por alto, hasta que desaparecen. Muchas de estas herramientas y servicios son vulnerables a los cambios en las políticas y a los recortes presupuestarios. En los últimos 25 años, casi 200 repositorios de datos de investigación han cerrado definitivamente ; más de la mitad de estos cierres se han producido desde 2018.
Cada cierre representa una pérdida de conocimiento y conlleva la rotura de enlaces, citas erróneas y una incapacidad general para utilizar y verificar los hallazgos científicos. Por ejemplo, sin financiación de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, el Centro de Terremotos de Alaska ha dejado de proporcionar datos sísmicos en tiempo real para informar las alertas de tsunami en toda la costa oeste de Estados Unidos. En temas tan dispares como la enfermedad de la Guerra del Golfo o la selección natural , cuando un repositorio deja de funcionar, puede afectar a personas o incluso a disciplinas de investigación enteras.
Leer: "Gibson, Jennifer, and Kaitlin Thaney. “Who Will Keep Research Data Infrastructure Open and Running?” Issues in Science and Technology 42, no. 3 (Spring 2026): 32–37. https://doi.org/10.58875/GZJH2422"

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